Proteínas probióticas pueden aliviar enfermedades intestinales inflamatorias

050611

altSegún un estudio del Centro Médico de la Universidad Vanderbilt, una proteína aislada a partir de bacterias benéficas del yogurt en los productos lácteos podría representar una nueva opción terapéutica oral para las enfermedades inflamatorias del intestino (IBD).
 
El estudio publicado en el Journal of Clinical Investigation mostró que la proteína, llamada p40, fue efectiva como intervención en modelos animales de colitis (inflamación del colon). Los investigadores demostraron que la proteína promueve el crecimiento celular del epitelio intestinal y su funcionamiento, y reduce la respuesta inflamatoria que causa la muerte de las células cancerosas. Los investigadores mostraron que el consumo oral de p40 por los ratones en un sistema protector de liberación previene y trata la colitis en múltiples modelos de la enfermedad.


Varios de los cientos de especies bacterianas que viven en nuestro intestino (conocidos como “microbioma humano”) son benéficos para nosotros: nos ayudan a digerir ciertas sustancias, producir vitaminas y combatir a bacterias peligrosas. Pero la mala comunicación entre estas bacterias y nuestro recubrimiento intestinal puede ocasionar condiciones como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades, cerca de 1.4 millones de personas tan sólo en los Estados Unidos pueden sufrir de este tipo de enfermedades.

Un tipo de bacteria benéfica que se utiliza frecuentemente en la producción de yogurt y en suplementos nutricionales, Lactobacillus rhamnosus GG (LGG), ha sido utilizado en intentos de prevenir las enfermedades intestinales como la IBD y diarrea, así como otras condiciones como la dermatitis (inflamación de la piel). No obstante, los resultados generados utilizando a la bacteria son mixtos.

Yan comenzó a estudiar la LGG en el 2001 mientras trabajan en el laboratorio del D. Brent Polk, ex director de la División Pediátrica de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición de Vanderbilt.

Esta investigación surgió cuando un colega en Enfermedades Infecciosa Pediátricas le preguntó, “¿Qué hay con los probióticos?” dijo Polk, coautor en el estudio y actual director del Instituto de Investigación Saban del Hospital Infantil Los Ángeles.

“La función probiótica de las bacterias no está muy clara actualmente,” dijo Yan, investigadora y profesor asociado de Pediatría en Vanderbilt.

Polk y Yan mostraron que LGG previene la apoptosis inducida por la inflamación de las células epiteliales, un tipo de suicidio celular. Ellos aislaron y caracterizaron dos proteínas específicas secretadas por LGG (que llamaron p75 y p40) responsables por los efectos benéficos de las bacterias.

En el estudio, Yan investigó los mecanismos por los que una de estas proteínas, p40, previene y trata la colitis.

En experimentos celulares, Yan y sus colegas mostraron que la p40 activa el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), una proteína crítica para la supervivencia y crecimiento celulares. La activación de la EGFR protege a las células en dos formas: previniendo tanto la apoptosis como el trastorno de las “uniones” entre las células epiteliales inducido por la inflamación, que forma una barrera para mantener a las sustancias tóxicas y los patógenos fuera del torrente sanguíneo.

Para evaluar la efectividad del aislado de proteína en modelos animales de enfermedad, los investigadores desarrollaron un sistema de gel para liberar la proteína específicamente en el colon al mismo tiempo que protegían la proteína de la degradación por los ácidos estomacales y las enzimas digestivas.

En tres modelos diferentes de inflamación intestinal en ratones mostraron que la p40 previene y trata el daño intestinal y la colitis aguda.

Este estudio es uno de los pocos que identifica y utiliza moléculas individuales de microbios benéficos como terapéutica potencial. En aplicaciones clínicas, Yan dice que la proteína aislada podría proveer de por lo menos dos ventajas respecto al uso de la bacteria completa.

“Una es la biodisponibilidad,” dijo. “Aunque te comas a la bacteria viva (como en el yogurt), esto no implica que el 100% de las bacterias estarán vivas (y activas) en tu cuerpo.”

“Otra ventaja es la seguridad. Aunque LGG es por lo general seguro para todas las personas, “en pacientes con deficiencia inmunitaria, podría ser un problema porque puede inducir respuestas inmunitarias anormales”, señaló.

Fuente: Vanderbilt University Medical Center